El PESA pretende promover la producción de alimentos en comunidades con altos índices de marginalidad. Así como brindar las condiciones más básicas de vivienda y, a la postre, la generación de ingresos.En municipios como Acambay, Estado de México, el PESA ha brindado asesoría y capacitación a los habitantes para que en conjunto definan un proyecto acorde a sus necesidades. En la primera fase, denominada hogar saludable, se construyen estufas ahorradoras de leña y que disminuyen el riesgo de contraer enfermedades respiratorias, ya que conducen el hollín por un ducto hacia el exterior de la vivienda.Con esta transferencia tecnológica las paredes de las cocinas ya no tendrán ese color negro del tizne, fiel reflejo del daño que también causa a sus pulmones y salud en general. En lugares como este la gente no tiene permitido enfermarse, porque ello repercute de forma grave en el gasto familiar.Las estufas de ahorro de leña que se elaboran dentro de los proyectos del PESA son de modelo Patsary, de origen purépecha y continuación del modelo Lorena (elaboradas con lodo y arena), pero ahora hechas de cemento y ladrillos, puesto que las otras se rompían al poco tiempo. Las estufas tienen un costo aproximado de mil 500 pesos (los materiales, porque la mano de obra corre por cuenta de los mismos beneficiarios). En un recorrido por la comunidad, las personas beneficiadas cuentan, con una sonrisa nerviosa, producto la timidez que les generan cámaras y grabadoras, que los proyectos son muy buenos, que les salvan la vida, que son una esperanza para poder salir adelante.Ahorran energía humanaEl ahorro energético con estos calentadores es del 60 por ciento, esto puede traducirse en 30 pesos por día. Además tienen el valor agregado de poder reunir a la familia en un espacio común, como lo es la cocina. Se juntan para comer, para calentarse, para charlar y mantener esa tradición oral heredada de sus antepasados, habitantes originarios de estas tierras altas y frías.Las agencias de desarrollo rural (ADR) brindan apoyo para que de forma comunitaria se trabaje en la construcción de sistemas de almacenamiento de agua pluvial (tinacos, cisternas). Las cisternas tienen una capacidad de 14 mil litros, que garantizan el abasto de agua, para una familia, hasta por tres meses. Para personas como don Florentino Rosas, es una esperanza de progreso, porque ya no tiene que desplazarse hasta la toma de agua o al río, que se encuentran a dos kilómetros de distancia. Ese ahorro de energía y tiempo los emplea en otras actividades productivas, como su parcela o corral de traspatio.Para poder captar el agua de lluvia, los sistemas de almacenamiento cuentan con varios canales, compuestos de tubos plásticos que se colocan en la caída de los tejados y por acción de la gravedad se acumula el agua. El señor Florentino explica que construyó su cisterna con ayuda de sus vecinos y asesoría técnica de un equipo de especialistas de PESA. Los recursos con que opera estos programas provienen de los tres niveles de gobierno. Por la parte federal, la Sagarpa apoya con presupuesto erogado en la cámara de Diputados (presupuesto de egresos).Para el señor Florentino, un hombre en edad adulta, robusto y dicharachero, el apoyo de que es beneficiario le representa una esperanza, para las muevas generaciones. En particular para su nieto, quien le fue enviado por su hijo que reside en los Estados Unidos, lugar a donde se vio obligado a migrar por la falta de oportunidades que padecen en su comunidad.Agua contra la marginaciónLos altos niveles de marginación de una comunidad, en muchas ocasiones, están condicionados por la falta de agua. A este respecto, Virginia Galván, coordinadora técnica de la ADR, explica que desarrollan proyectos para la construcción de represas como la de “El Tule”, en la comunidad de Muyteje, de Acambay.Esta represa recién construida representó un gasto de alrededor de 2 millones 421 mil pesos y tiene una capacidad de almacenamiento de 14 mil 809 metros cúbicos de agua. Se pretende captar el agua de lluvia por medio de dos canaletas de 1.5 kilómetros cada una, que se escarbaron en la ladera del monte en que se ubica.Este bordo de “El Tule” también permite almacenar el agua que emana un manantial y pretende beneficiar a otras tres comunidades aledañas, como La cañada, de donde es habitante el señor Socorro González Ruiz quien suplica que se genere una fuente de trabajo, “porque aquí no tenemos nada. O cortamos un árbol de forma ilegal para hacer costales de carbón, o tenemos que migrar a los Estados Unidos; no hay otra cosa que hacer.” Saben que si talan el monte se quedan sin agua y pueden ir a parar a la cárcel, porque eso representa un delito, pero por necesidad se arriesgan a ello.La represa del Tule, es el primer paso para poder producir alimentos en estas comunidades, porque como explica el Ingeniero Mauricio García de la Cadena, perteneciente a FAO; “se pasó de ser productores a consumidores. Lo que representa un gasto de entre 400 y 500 pesos por familia a la semana para la compra de alimentos y; como ahí no se genera nada, tienen que trasladarse al centro de Acambay para comprar.”Es difícil de entender como lugares de enorme belleza natural, como Muyteje, con parajes de bosque y manantiales, pueden esconder tanta marginación y pobreza. Los recursos parecen estar tan a la mano, sin embargo, cuando se carece de lo más indispensable, como es el alimento, es difícil planificar y generar proyectos productivos, como un centro de turismo rural que beneficie a toda la comunidad. La ADR planea elaborar un plan estratégico de productividad y autogestión, pero ello debe esperar, porque “se tiene que ir paso a paso, para ver si la gente responde, sino no tendría caso,” explica Virginia Galván.Los pasos a seguir de PESA en estas comunidades del municipio de Acambay, además de Hogar Saludable (primera etapa); son la Producción de Alimentos (segunda fase) y la Generación de Ingresos (tercera etapa).Para la generación de alimentos se pretende fomentar el traspatio pecuario y agrícola, de ahí la importancia de agua, así como la milpa para abastecer el autoconsumo. Para la última fase del proyecto se contempla montar sistemas de invernaderos, frutales y de turismo rural. De esta forma se podrían captar recursos que permitan a las personas arraigarse en sus lugares de origen y así proteger el medio ambiente y revivir el trabajo comunitario.La apuesta de PESA es muy ambiciosa, ya se dieron los primeros pasos, pero aún falta mucho por hacer. Será importante el compromiso que deben tener todos los actores que toman parte de este proyecto y que ha arrojado buenos resultados en otras entidades como Chiapas.________________________________________Programa que PESA*Nació en 2002 por iniciativa de Sagarpa y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés). *Su objetivo es crear proyectos que garanticen la seguridad alimentaria de las familias con mayor grado de marginación.*Participan de forma interdisciplinaria Sagarpa, la secretaría de desarrollo rural (SDR) de la entidad correspondiente y la Unidad Tecnológica Nacional (UTN).*Atiende a 4 mil 198 localidades, a la fecha y, pretende gestionar un presupuesto de mil 730 millones de pesos para 2010. En el Estado de México se atienden a 15 de los 26 municipios con más altos grados de marginalidad. Lo que representa poco más de medio millón de personas (527,890).