Política Agrícola

Revalorizar papel de pequeño agricultor para abasto alimentario

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Los países de América latina deben apostar por políticas públicas enfocadas a la inclusión social y preocuparse por crecimiento económico de manera incluyente, sobretodo de pequeños productores agrícolas, quienes a lo largo de los las últimas décadas han padecido el abandono, reflexiona Fernando Soto Baquero, Oficial en políticas agrícolas de la FAO.

Si se apoya a los pequeños productores –añade– se puede tener una producción de los productos básicos en todas las regiones del país, reduciendo gastos de transporte de mercancías.

Si también se instrumentan políticas sociales orientadas a obtener la seguridad alimentaria, como programas de alimentación escolar, el Estado puede comprar los productos de pequeños agricultores y dinamizar el mercado.

Soto Baquero comenta que medidas se esta índole ya se han adoptado en países como Brasil, que es muestra de que este esquema de políticas productivas pueden tener éxito.

Por el contrario, “en América latina hemos tenido una política que ha puesto al crecimiento por encima de la inclusión, es decir, si tenemos los alimentos no importa quién los produzca ni cómo, y así se han quedado fuera muchas personas que hoy sabemos están pobres y con hambre”, señala.

Mediante apoyos de tecnología básica para pequeños productores y transferencias se puede incrementar la producción del campo de manera significativa y a un bajo costo, sólo basta ver los datos de los estudios de un instituto de gran nivel como es la Universidad Autónoma Chapingo, para saber que esto es cierto, comenta del doctor Fernando Soto.

En el marco del foro Estrategias para la seguridad alimentaria y el desarrollo rural en el marco de la políticas públicas, el subsecretario de Desarrollo Rural de la Sagarpa, Ignacio Rivera Rodríguez destacó la importancia de atender a la producción agrícola familiar y fomentar la seguridad alimentaria, ya que hacia 2005, poco más de 18 millones de personas en México padece de pobreza alimentaria, de los cuales 12 millones viven en comunidades rurales y semirurales.

Además de fomentar la agricultura familiar, se tiene que promover la asociación de pequeños productores, porque los mercados actuales exigen productos de calidad con un valor agregado.

Otro problema la que se enfrentan los productores de menor tamaño es el acceso a los créditos, puesto que otorgarle un préstamo a un productor grande cuesta casi lo mismo que hacerlo con un pequeño agricultor, esto debido a la pulverización que padece el campo, ya que 90 por ciento de los productores cuenta con menos de cinco hectáreas para producir, pero si no se enfrenta el desafío de la pulverización ahora, más adelante será prácticamente imposible, advierte Fernando Soto.

En México, el tema de la pulverización tiene que ver con la historia misma del país, hay que revalorar el papel del pequeño productor agrícola que quedó relegado en las prioridades de las políticas de desarrollo. Para abatir esta barrera se debe trabajar en una política de “asociatividad,” que permitirá organizar cooperativas y asociaciones para entrar al mercado y mejorar la calidad de los productos.

Políticas sociales sólo en el discurso

En los últimos años se habla mucho en México y América Latina de políticas sociales, pero sólo se quedan en el discurso, no se llevan a cabo, analiza Soto Baquero. Un aspecto toral es modificar la legislación para que se permita el fomento a la agricultura familiar y se dinamice ese mercado, ya que en naciones como El Salvador, estaba prohibido que el Estado comprara productos a los productores, sólo lo podían hacer a través de la bolsa de valores. Cambios de esta naturaleza ya se han dado en países como Brasil.

México por su parte, a través de la Sagarpa, los gobiernos estatales y municipales, comenzó a trabajar en programas que fomentan la productividad de los pequeños productores mediante el diseño de estrategias acorde a las necesidades particulares de cada localidad, como el PESA (Programa Estratégico para la Seguridad Alimentaria), que trabaja en zonas marginadas con un presupuesto de mil 730 millones de pesos y que tiene presencia en 14 estados de la república.

El  oficial de políticas agrícolas de FAO, está convencido de que se puede ver un crecimiento productivo real en los pequeños productores, si se le brindan apoyos y transferencias, pero la gente no se puede quedar recibiendo la ayuda toda la vida, se deben encontrar salida para la pobreza y la más firme que hay es a través del empleo. Se tienen que generar sistemas productivos en vez de paliativos, que fueron tan criticados cuando operaron en décadas pasadas.

El doctor concluye que la reconstrucción de la institucionalidad en América Latina va a depender, directamente, de la voluntad política que tengan cada uno de los gobiernos para subsanarla, porque si se sigue ponderando el crecimiento económico por encima del desarrollo social, esto va tomar más tiempo.

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