¿Producir alimentos o conservar bosques?
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Eva Müller, del servicio de políticas forestales de la FAO, explicó que con el escenario que vivimos de precios altos en los alimentos, estamos en un dilema en un tema difícil, que consiste en preservar los bosques o ampliar áreas de cultivo. Todo depende de las prioridades de cada país, pero lo ideal es buscar un equilibrio entre el medio ambiente y la agricultura.
El uso de transgénicos para incrementar los rendimientos de los cultivos es una alternativa que se está usando en algunos países, pero otros como los europeos, son muy cautelosos en ese tema, porque hay mucha presión de la sociedad civil, pero eso depende del modelo del país que quieran seguir las naciones. Los transgénicos tienen su potencial.
La doctora Müller también participó en el Seminario de evaluación de la política pública forestal, que se llevó a cabo en la Ciudad de México, los días 4 y 5 de agosto.
La tasa de deforestación en México es de 155 mil hectáreas anuales, la cual se ha reducido, puesto que en la década de los 90 el ritmo de cambio de uso de suelo en terrenos arbolados fue de 350 mil hectáreas por año, destacó Juan Manuel Torres Rojo, director general de la Comisión nacional forestal (Conafor).
Señaló que el 45 por ciento de la pérdida de las zonas boscosas se debe a la ampliación de la superficie agrícola y ganadera, el resto al crecimiento urbano y desarrollo de las ciudades.
Con estos indicadores el país se encuentra en el lugar número 17 del ranking mundial de deforestación. No obstante, dijo, en la región de América Latina
México está muy bien posicionado en la materia, ya que presenta un índice de deforestación de 0.20, que está por debajo de la media de 0.35 por ciento del territorio con pérdida de bosques.
Durante la inauguración del seminario puntualizó que la meta de la Conafor para 2020 es tener totalmente neutralizadas las emisiones del sector forestal, para ello es importante contar con ejercicios de evaluación de los programas y acciones en este rubro, que nos permitan conocer el impacto social y económico de los recursos empleados y ajustarlos de la mejor forma.
La mayoría de los subprogramas de ProÁrbol, como el de pago por servicios ambientales, el de reforestación, el de desarrollo forestal comunitario, el de ampliación de cadena productiva, y el de restauración de suelos; van enfocados en la creación de empleos y beneficios ambientales. Asimismo, están vinculados a mejorar las condiciones de salud y bienestar de la población, añadió Torres Rojo
Cada uno de los subprogramas de ProÁrbol tiene una evaluación anual, donde se verifica cómo y en qué se gastó el presupuesto, pero esas son evaluaciones temporales que no responden a otros aspectos, como el grado de avance o regresión de los programas. Lo que se requiere es una evaluación a mediano y largo plazo que mida los logros de la estrategia de desarrollo.
A través de todas las divisiones del ProÁrbol se entregan apoyos del orden de los 4 mil 800, para la generación de proyectos productivos y de conservación en el sector forestal. El padrón de beneficiarios privilegia a las comunidades indígenas y más escasos recursos. Sin embargo, para hacer más eficientes los subsidios las autoridades de la Conafor realizan tres visitas de campo a los proyectos para corroborar el uso adecuado de los recursos.



