Recuperan terrenos erosionados en la mixteca oaxaqueña
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Detenido
La región de la mixteca alta, localizada en la sierra oaxaqueña es un terreno que presenta altos grados de erosión, causado a lo largo de muchos años de malos manejos productivos y sobreexplotación de los recursos naturales. Para combatir tal deterioro ambiental, garantizar la seguridad alimentaria de la población de esa localidad y fomentar el desarrollo comunitario, una organización de campesinos y campesinas originarios de estos poblados desarrolla y pone en marcha estrategias agroecológicas que ya han dado muy buenos resultados.
Los productores locales están agremiados al Centro de desarrollo integral campesino de la Mixteca (Cedicam), que se creó en el año de 1997 y que brinda capacitación a sus miembros para producir alimentos de manera sustentable.
En ésta región mixteca, los productores han conformado pequeñas parcelas productivas; que más que eso, son sistemas agroecológicos. A la par de la producción de alimentos favorecen al medio ambiente con la siembra de árboles frutales y otras plantas comestibles, entre los surcos de cultivos como el maíz.
Para nosotros lo más importante es el suelo, la tierra; mientras que en los esquemas de producción industrial, lo que más les importa es la planta. Por eso utilizan fertilizantes y foliares que dañan el equilibrio de los suelos, destaca Jesús León Santos, miembro fundador del Cedicam.
Además, todo el conocimiento generado se transmite de “campesino a campesino,” de esta forma se replican las experiencias de éxito. Esta estrategia permite un mejor entendimiento y mayor confianza entre los productores, que si la información viniese de un agente externo.
El programa de la organización tiene como meta fundamental erradicar el manejo inadecuado de los recursos naturales, porque esas prácticas son destructivas e inviables. Desde 1985 ya se trabaja en la región mixteca en la reproducción de las especies de flora nativas, y han alcanzado la recuperación de varios terrenos con altos niveles de erosión en sólo 20 años.
Para llevar a cabo cualquier práctica de recuperación del ecosistema y de producción de alimentos es indispensable contar con agua. En este sentido, explica León Santos, los pobladores construyen zanjas y pequeñas presas que permiten retener la mayor cantidad de humedad. También montan pequeños sistemas de almacenamiento de agua de lluvia con tubos y canaletas que desembocan en piletas o cisternas. Por lo escasa que es el agua, también se capacita a la gente para que le de un uso adecuado y eficiente.
La agricultura, es una actividad que deteriora los suelos sin no se práctica de una manera adecuada, si se aplican excesivamente fertilizantes y pesticidas químicos.
Por ello, en el Cedicam también se enseña a los campesinos a preparar fertilizantes orgánicos. De esta forma se aprovechan todos los recursos de la misma comunidad, como el estiércol de los animales y las hojas secas para la elaboración de compostas.
Debemos dejar de utilizar tantos químicos, pero sin perder productividad, refiere Jesús León, y ello se logra con la integración de los sistemas agroecológicos, porque aunque tenemos una menor productividad en toneladas de maíz por hectárea, ganamos con la producción de otros alimentos dentro de la misma parcela, como el frijol, la calabaza, los quelites, entre otros.
Reserva de semillas
Los campesinos de estas comunidades también desarrollan esquemas a su alcance para la selección, conservación y aseguramiento de la semilla; privilegian el uso y reproducción de maíces criollos.
El almacenamiento de la semilla es muy importante, es una reserva para cuando se presenta alguna contingencia, como la pérdida de las cosechas por fenómenos naturales. De esta forma, los productores ya no se ven obligados a comprar semilla, cuando pueden hacerlo, porque no siempre hay recursos para ello; y no incorporan otros maíces que pudieran no ser nativos, añade.
La capacidad de saber seleccionar las mejores semillas para los siguientes ciclos productivos les ha redituado en mejores rendimientos, ahora en vez de comprar maíz para completar su dieta, tienen pequeños excedentes que comercializan, así incrementan su ingreso familiar.
Tradicionalmente en la mixteca oaxaqueña no se cultivaban hortalizas, porque las condiciones no lo permiten, la ubicación geográfica de las comunidades se ven desfavorecidas por la falta de agua o las heladas. Pero los campesinos de Cedicam han construido pequeños invernaderos rústicos de un volumen de inversión bajo y con alta rentabilidad. Estas acciones promueven el arraigo de la población y contribuyen a fortalecer el ingreso familiar.
Todas las acciones están enfocadas en alcanzar el abasto y consumo local, asegura Jesús León Santos.



