La Conagua trabaja en proyectos de recuperación en 16 barrancas de ocho delegaciones del DF y para este 2011 tienen aprobado un presupuesto de 50 millones de pesos, aunque centraran sus esfuerzos en la conclusión de las obras en la de San Borja, señala el director general de la Conagua, José Luis Luege Tamargo.De las 80 barrancas –indica-- que existen en el Distrito Federal, la gran mayoría están convertidas en vertederos de desechos. Toneladas de basura se combinan con las aguas negras, que contaminaron los ríos que recargaban los acuíferos de la ciudad. Invertir en el recate de estos espacios es una tarea que casi nadie quiere hacer, porque son acciones que no se ven, Durante décadas el crecimiento desordenado de la población en las márgenes de la capital del país provocó que se generaran asentamientos irregulares en reservas federales, particularmente en cerros y laderas, como las barrancas de toda la franja poniente de la capital del país. Muchas de esas viviendas no tienen cimientos firmes y están en zonas de alto riesgo.La recuperación de las barrancas es una tarea difícil que requiere de la participación y coordinación de los tres niveles de gobierno y, sobre todo, de los habitantes de esas áreas. El enorme deterioro ambiental que presentan implica una gran inversión de recursos tanto económicos, como humanos, subraya el funcionario federal.Tiraderos de basura En el caso particular de San Borja, la basura acumulada alcanzaba ocho metros de altura a lo largo de sus cuatro kilómetros de extensión. Desde hace dos años que se trabaja en su recuperación se han retirado un volumen alrededor de 4 mil camiones de desechos.Este lugar presentaba un abandono tal, que los vecinos refieren que hasta cuerpos humanos caían a la barranca. Era un espacio propicio para que pandilleros se reunieran a drogarse o cometer delitos. El proyecto de recuperación contempla la construcción de un parque lineal, el saneamiento de la totalidad de las aguas negras vertidas en la barranca y la captación de escurrimientos de agua de lluvia para recargar el acuífero.La primera fase, que se concluirá en menos de un mes, de acuerdo con estimaciones del delegado de Álvaro Obregón, Eduardo Santillán Pérez, consiste en retirar toda la basura, entubar las aguas negras y el aplanado del terreno. En esta etapa se invirtieron 20 millones de pesos, que fueron erogados por la Cámara de Diputados.En una segunda fase se habilitarán espacios de recreo para los vecinos de la barranca San Borja. Un ejemplo de los beneficios ambientales que tienen las barrancas, además de la captación de agua de lluvia, es el oxígeno que pueden producir a través de la flora que poseían. En esta barranca ya se construyó un vivero donde se producen calabazas, chiles, tomates, cebollas, acelgas, frijol, chile y frutales como granada, durazno y mandarina. El pequeño vivero operado por diez trabajadores de la delegación, de la división agropecuaria, permite a los vecinos acercarse a conocer como se producen los alimentos. Además, pueden participar de las distintas etapas de la producción: en la siembra, riego y cosecha. Los alimentos que se producen en el vivero se regalan entre los vecinos o se llevan a eventos delegacionales para que la gente los conozca y aprenda a producirlos.