El doctor Gerard McElwee, profesor de la Universidad de Nottinham Trent, expuso que se tiene que brindar educación y capacitación a los agricultores para que desarrollen todas sus capacidades productivas y tengan una visión empresarial y, al mismo tiempo, se les tienen que retirar, de forma paulatina, toda la asistencia gubernamental, los subsidios, porque esos paliativos los hacen dependientes y no desarrollan sus capacidades.El experto, quien cuenta con numerosas investigaciones en torno al desarrollo empresarial del sector rural y de las habilidades productivas de los agricultores, considera que éstos deben procurar el desarrollo comunitario, promover el bienestar de toda su localidad, dejar de hacer esfuerzos aislados y generar mayor valor agregado en su localidad.Durante su ponencia “La importancia del desarrollo de habilidades empresariales en el medio rural,” que formó parte del Primer simposio nacional “Organización, agua y desarrollo,” organizado por la Conagua, aseveró que es necesario, primero, identificar claramente a quién se le tiene que apoyar con recursos, hay que impulsar proyectos productivos que generen mayor riqueza y bienestar.El también editor de la revista internacional Entrepeneurship and Innovation (Desarrollo empresarial e Innovación) hizo referencia a que en el Reino Unido la política común de agricultura ha cambiado y eventualmente el Estado retiró los subsidios. Tenemos que dejar de vivir de los apoyos, remachó.Los productores mexicanos –comentó-- y de otras partes del mundo tienen mucha dificultad para comercializar sus productos, además tienen bajos rendimientos e ingresos. Además, no ven en sus parcelas un negocio o una empresa en potencia, incluso hay quienes en vez de ganar, presentan pérdidas al hacer un balance general, si es que lo hacen.La pulverización del campo mexicano es otra condicionante del estancamiento productivo en materia agropecuaria, frente a lo cual una buena alternativa es el asociacionismo entre pequeños agricultores, plantea.Dijo que no sólo en México los campesinos tienen dificultad para acceder al crédito y fomentos productivos, por eso deben agruparse e identificar las oportunidades del mercado, diversificar su producción, hacer redes entre productores, fomentar la transferencia de tecnología y lograr que los jóvenes que salen a estudiar regresen a sus lugares de origen, para que apliquen esos conocimientos en pos del desarrollo rural.En este sentido –subraya Gerard McElwee- se deben abrir oportunidades para que los jóvenes hagan prácticas en el campo, que sepan que ahí pueden encontrar oportunidad de crecimiento y bienestar económico y social.Es complicado que los productores de mayor edad cambien su visión sobre la agricultura, pero existen formas de capacitarlos y asesorarlos. No obstante, las nuevas generaciones son un motor muy importante para detonar ese cambio, son ellos los que pueden fortalecer a las empresas rurales.Otro factor importante para la rentabilidad de una empresa rural se encuentra en tomar la decisión de diversificar la producción o especializarla. Esta última tiene que ver con producir un producto que tenga mayor demanda en el mercado y que sean muy pocos los que los producen.Por ejemplo, aludió a que en un rancho inglés que se caracterizaba por su producción de trigo, algo habitual en el Reino Unido, decidieron apartar una proporción del terreno cultivable para producir aceite de uva, un producto que cuenta con un mercado dispuesto a pagar mucho dinero, que genera mayor rentabilidad que el trigo. Es un beneficio de estudiar los mercados con enfoque empresarial, resalta.Los agricultores de esa localidad, asimismo, generaron estrategias para atraer al turismo, construyeron una granja para que las personas de la ciudad conozcan un poco más el medio rural. Paradójicamente, antes se pagaba para que la gente hiciera el trabajo en las parcelas y, ahora los turistas pagan por hacer ese trabajo, comenta Gerard Mc Elwee.Por otra parte, como la producción agrícola depende de muchos factores que no se pueden controlar del todo, como los evento climatológicos, las depreciaciones de los mercados, el incremento en el precio de los insumos, entre otros; no debemos perder de vista la posibilidad de que la planeación estratégica puede fallar, que algo puede salir mal. Esas eventualidades se tienen que tener siempre presentes, para poder corregirlas a tiempo, o aminorar el impacto.