Política Agrícola

Sugiere FAO a México acciones más estructurales ante cambio climático

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Nuria Urquía, representante de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en México, destacó que las intervenciones en México frente a contingencias climatológicas son muy financieras, cuando lo que se tendría que hacer es promover medidas más estructurales de mitigación y prevención, más que de reacción directa.

Para encaminar al país hacia esa ruta, la FAO sostiene conversaciones con la Sagarpa para identificar cuáles serían las estrategias para afrontar los efectos del cambio climático. Sabemos que la dependencia es activa en este campo y estamos acordando agendas comunes para desarrollar estrategias a nivel nacional, apuntó.

Aunque México tiene una carpeta de aseguramiento de cultivos ante catástrofes climatológicas, con una cobertura de alrededor de 8.1 millones de hectáreas, que es mucho más amplia a la de otros países, esta medida se tiene que combinar con otro tipo de intervenciones de planeación y prevención en las zonas más vulnerables, destacó.

Por su parte, el subsecretario de Desarrollo Rural de la Sagarpa, Ignacio Rivera Rodríguez, refirió que la dependencia trabajará en ampliar aún más la cobertura de aseguramiento, así como los apoyos a los productores. De hecho, ya se está negociando con el Congreso la liberación de más recursos en el presupuesto de egresos del siguiente año.

También se trabaja en la generación de instrumentos para mejorar la tecnología agrícola, que les permita a los productores adaptarse y mitigar los efectos del cambio climático.

Comentó que algunas herramientas son el fomento de la labranza de conservación, de la siembra de precisión y la reconversión productiva en algunas zonas de temporal errático a cultivos que se adapten a esas condiciones, como pueden ser oleaginosas, ya que son cultivos que ocupan menos agua para su desarrollo, con respecto al cultivo de granos básicos.

MasAgro, por ejemplo, es un programa al que la secretaría le está apostando de forma importante porque es el desarrollo de tecnología y capacitación para productores de temporal.

Por su parte, Nuria Urquía dijo que no existe un país en todo el mundo que no sea susceptible de padecer los impactos del cambio climático. En México se han registrado fenómenos climatológicos extremos como inundaciones, sequías y heladas en regiones donde tradicionalmente no se presentaban, por ello es indispensable desarrollar estrategias de mitigación e intervención eficientes.

Particularmente, en la contingencia de las heladas registradas en Sinaloa a principios de este año la reacción del gobierno fue inmediata, en menos de un mes la superficie afectada ya estaba resembrada; mientras que en otros países la respuesta tarda más de tres meses,

Detalló que la FAO brinda asistencia técnica, que es muy importante para el diseño de los sistemas de alerta rápida donde se están produciendo crisis alimentarias por los impactos del cambio climático que devastan los cultivos. Se cuenta con sistemas de monitoreo satelital que permiten prever las catástrofes como sequías o inundaciones y de esta manera se generan planes de ayuda inmediata.

No obstante, matizó, las reacciones de los gobiernos son muy lentas ante los señalamientos de la organización. Hace falta mayor compromiso político a la hora de determinar cuáles deberían ser las agendas comunes de los países para la adaptación y mitigación del cambio climático.

También es cierto que cada vez los países son más conscientes de los impactos del cambio climático en la producción agrícola.

En el marco del seminario Internacional de adaptación de la agricultura al cambio climático, llevado a cabo en la Ciudad de México, que contó con la participación de representantes de los gobiernos de Belice, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Republica Dominicana y México; enfatizó que los pobres son los más afectados con el cambio climático siempre; al menos en términos de impacto directo.

Por ejemplo, cuando se presenta alguna contingencia como la helada de Sinaloa, una de las zonas más productoras del país, los afectados directamente son los productores de esa región, pero a final de cuentas, los que no van a poder pagar los precios elevados del producto será la gente más pobre, los de siempre.

En este sentido, comentó que la tendencia en los precios de los alimentos a nivel mundial los dos últimos meses ha mostrado un comportamiento de contención. No se han incrementado aún más, pero no hay que olvidar que en este año el precio del maíz se elevó en 70 por ciento.

La volatilidad de los precios tiene un impacto en la inflación de las economías, en América latina es del orden del 6 por ciento, mientras que en México es del 3 a 4 pro ciento, es menor, porque tiene unos sistemas de contención de los precios al consumidor más importantes que los de otros países, realmente le impacto del precio en los alimentos es menor.

Debido a que la producción, principalmente en los cereales, es cada vez más impredecible, a que la demanda de alimentos se ha incrementado y a que la dieta de países como China se ha modificado, vivimos un escenario de volatilidad en los precios agrícolas.

El impacto final del cambio climático en México no ha sido tan fuerte, gracias a los sistemas de intervención y contención en los precios que opera el gobierno, pero con la crisis general y la reducción del crecimiento económico interno, se ha deteriorado la capacidad de compra, eso sí afecta la soberanía alimentaria en el país, subrayó la representante de la FAO en México.

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