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En México mueren 5 veces más personas por diabetes que por crimen organizado

  • Entre 2013 y 2018 se estiman más de 610 mil muertes a consecuencia de la diabetes mellitus en México.
  • Aumentan más de 20% las muertes por diabetes en el sexenio de EPN con relación el de FCH.
  • Se hace un llamado al nuevo gobierno para implementar una verdadera política integral en favor de la salud alimentaria libre de interferencia de la industria.

Especialistas estiman que el número de muertes por diabetes en el sexenio de Enrique Peña Nieto (EPN) será de alrededor de 610 mil, lo cual representa un aumento de más de 20% con respecto a los decesos registrados por esta enfermedad en el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa (FCH), que fue de alrededor de 500 mil.



Cabe señalar que esta cantidad de decesos ocasionadas por la diabetes mellitus en México representa 5 veces más que las muertes atribuidas al crimen organizado reportadas por el gobierno durante esta administración.

Frente a las instalaciones de la Secretaría de Salud, portando una lápida con las cifras de muertes por diabetes en los sexenios de EPN y FCH y preguntando ¿cuántos morirán por esta causa en el sexenio de AMLO?, organizaciones de la sociedad civil denunciaron el fracaso de la Estrategia Nacional para la Prevención y Control del Sobrepeso, Obesidad y Diabetes (ENSOD), por la interferencia de la industria en su diseño y evaluación.

México es el país miembro de la OCDE con la prevalencia de diabetes más alta, incluso mayor que la de Estados Unidos, y se encuentra entre los 5 países en el mundo con más de 10 millones de personas viviendo con la enfermedad. La tasa de mortalidad por diabetes mellitus en México representa el doble de la correspondiente a América Latina y casi 6.5 veces más alta que la de América del Norte.

Los costos para el Estado y las familias también han aumentado.

Reportes de la propia Secretaría de Salud, entre 2014 y 2017 el costo total del sobrepeso y la obesidad pasó de $223 mil 563 millones a $240 mil 751 millones de pesos, y se estima que aumente a $272 mil 434 millones para 2023 si no se toman las medidas óptimas para atender el problema.

Pese a que en los últimos años organismos nacionales, regionales e internacionales, han emitido pautas y recomendaciones para enfrentar la obesidad y sus consecuencias, el gobierno de Peña Nieto no aplicó las medidas con base en los criterios respaldados por la evidencia científica.

Por el contrario, se diseñaron, implementaron e intentaron evaluar las medidas atendiendo los intereses de la gran industria de bebidas y alimentos, cayendo así en una gran simulación de estrategia contra la obesidad y la diabetes, con criterios nutricionales y regulaciones diseñadas por la industria, tanto que se considera que la existencia de estas políticas cooptadas por la industria podría ser más negativo que la completa ausencia de éstas.

Durante el sexenio, organizaciones de la sociedad civil promovieron en diversos espacios la necesidad de establecer mecanismos para blindar las políticas públicas a favor de la salud, para que estén libres de conflicto de interés. Sin embargo, el gobierno no instauró ninguno de estos mecanismos y permitió que la industria de bebidas y alimentos, con un interés puramente comercial, estuviera sentado en las mesas de discusión y evaluación de las políticas.

Alejandro Calvillo, director de El Poder del Consumidor —organización integrante de la Alianza por la Salud Alimentaria—, manifestó que “el gobierno de Peña Nieto, en particular la Secretaría de Salud y la Cofepris sabían que no estaban haciendo lo necesario para evitar miles de muertes por diabetes y enfermedades cardiovasculares al priorizar los intereses comerciales y políticos antes que la salud y calidad de vida de la población mexicana, particularmente la más vulnerable que no tiene la información y las condiciones para prevenir y controlar estas enfermedades”.

Por su parte, Ana Larrañaga, integrante de la Coalición ContraPESO —y también integrante de la Alianza por la Salud Alimentaria—, mencionó: “Esta Administración decretó Emergencia Epidemiológica por obesidad y diabetes mellitus sin implementar ningún tipo de estrategia para evitar nuevos casos en la población más vulnerable y en cambio se dedicó a paliar el problema. Algo que caracterizó al sexenio de Peña Nieto fue la prioridad que dieron a los intereses de grandes industrias y ha sido lamentable escuchar a funcionarios públicos del sector Salud declarando que este problema es producto de la apatía de las personas, cuando sabemos que en realidad existe todo un sistema que no las está protegiendo ni apoyando adecuadamente”.

Finalmente, Diana Delgadillo, Gerente de Alianzas e Incidencia en Políticas Públicas en The Hunger Project México —también integrante de la Alianza por la Salud Alimentaria—, declaró que “las enfermedades no transmisibles como obesidad, diabetes e hipertensión son la manifestación más grave de la falta de una alimentación adecuada y son, además, una bomba de tiempo para el sistema de salud”.

Las recomendaciones de los expertos y organismos son muy claras en señalar la necesidad de modificar el actual ambiente obesogénico que prevalece no solo en las ciudades, sino también en localidades rurales en forma creciente, mediante medidas de bajo costo y efectivas como lo son: etiquetados nutrimentales claros, regulación de la publicidad de comida chatarra dirigida a la infancia, disponibilidad de agua limpia y alimentos saludables en las escuelas, e impuestos a los productos alimenticios asociados con daños a la salud, además de fortalecer y reorientar los sistemas alimentarios de forma que lo más fácil, accesible y culturalmente apropiado sea consumir alimentos saludables.

Fuente: El Poder del Consumidor


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