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Afecta uso de glifosato exportación de alimentos orgánicos de México

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El uso de glifosato y plaguicidas altamente peligrosos para la salud y el medio ambiente podría tener un alto costo para las exportaciones mexicanas, en especial para la producción orgánica, donde ya se han presentado casos de rechazo de productos mexicanos, como el café o la miel en la Unión Europa, al encontrarse residuos de dicho herbicida.

El problema es que 98% de la presencia de glifosato es ajena a los productores orgánicos, por ejemplo en café, donde se detectó que la responsabilidad correspondía al uso que se hace en parcelas aledañas a las suyas. La preocupación es que en países europeos los tostadores, incluso, están realizando análisis aleatorios para controlar la presencia de “químicos prohibidos”.

Ante casos de países como Alemania o Suiza que en años pasados han dejado de comprar o cancelaron sus importaciones de café a algunos productores mexicanos por la presencia del glifosato, la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) y el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) deberían tomar cartas en el asunto, consideran productores y especialistas en certificación orgánica.

En 2019, debido a la detección de glifosato en envíos de café orgánico a otros países, resultaron afectadas 649  familias de cafeticultores, lo que involucró a 945.3 toneladas de producto orgánico, con un valor de 55.36 millones de pesos.

Las restricciones que están imponiendo los compradores al uso de glifosato y otros agroquímicos, debería ser un tema de preocupación para las autoridades mexicanas, sobre todo ante el aumento de exportaciones de México –que accienden a más de 35 mil millones de dólares— y la tendencia mundial de los consumidores de adquirir alimentos más saludables, entre ellos los orgánicos o los que se producen de manera sustentable.

En este escenario es inconcebible la defensa a ultranza que hacen los grandes agroempresarios mexicanos, a quienes esta postura podría revertírseles en el corto y mediano plazos, sobre todo porque en Estados Unidos –uno de los principales consumidores de orgánicos en el mundo– se busca cualquier justisficación para limitar el ingreso de mercancías que afecte a sus productores, advierte el director ejecutivo de CERTIMEX, Taurino Reyes Santiago.

Hace hincapié en que además de la pérdida del mercado, gastos adicionales por los análisis de laboratorio e inspecciones adicionales que exigen los compradores de los Estados Unidos o la Unión Europea, hay un daño a las pequeñas organizaciones de productores orgánicos, muchos de ellos indígenas, quienes se quedan sin una fuente de ingreso.

El especialista recuerda que el año pasado, por ejemplo, para demostrar que el café orgánico no llevara residuos de glifosato CERTIMEX tuvo que hacer más de 100 muestras y las organizaciones un número similar.  El costo de esto tan sólo para la certificadora fue de alrededor de 1.5 millones de pesos, más otro monto igual para los grupos de productores.

“Para este año es lo mismo, los compradores antes de autorizar los embarques están requiriendo análisis de laboratorio, lo cual es costoso, pues tomar la muestra y el laboratorio cuestan; y si sale positivo, ya se fregó el asunto”, expresa Taurino Reyes.

Cabe recordar que las exportaciones de productos orgánicos ascienden a alrededor de 500 millones de dólares, pero tienen un amplio potencial en Europa y Japón o China, mercados muy exigentes en materia de sanidad e inocuidad.

Sustancias altamente peligrosas 

Taurino Reyes es un hombre que recorre el campo mexicano y en sus visitas de inspección por las sierras de Oaxaca o de Chiapas, ha capturado imágenes del herbicida más cuestionado, “hay mucho glifosato por todos lados, incluso cerca de la malla de una escuela primaria se aplica; eso me parece criminal”.

El glifosato es el compuesto constituyente de más de 750 herbicidas comerciales y su uso en la agricultura ha aumentado a partir de la siembra comercial de los cultivos modificados genéticamente.  En México se comercializan los herbicidas Faena®, Cacique 480®, Nobel 62%®, Lafam®, Eurosato® y Agroma®, entre otros, con glifosato como ingrediente activo.

Los inspectores de CERTIMEX recuerdan que de acuerdo al Catálogo Oficial de Plaguicidas de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS), en México están permitidos más de 180 ingredientes activos de plaguicidas altamente peligrosos.

Desde 1980, el glifosato se usa como agente desecante de cultivos anuales que han sido modificados genéticamente (OGM), tales como el maíz, trigo, cebada, avena, frijol, papa, lenteja, garbanzo, entre otros, para acelerar y sincronizar la muerte de las plantas para permitir la cosecha.

Taurino Reyes refiere que en los talleres sobre producción orgánica que imparte CERTIMEX se habla del impacto ambiental de los cultivos transgénicos tolerantes al herbicida glifosato, “el cual puede persistir en el suelo posterior a las aplicaciones en etapas tempranas o en la etapa post-cosecha, ya que se une fuertemente a las partículas del suelo aunque también es altamente soluble en agua. Su periodo de vida media del glifosato antes de metabolizarse es de entre 2 y 215 días y presenta una vida media acuática de entre 2 y 91 días”.

Incluso, subraya, se ha detectado la presencia de glifosato en lagos, arroyos, ríos, aguas subterráneas y en agua de lluvia en las cercanías de zonas agrícolas. Además de en áreas naturales protegidas, lo cual tiene implicaciones a la ecología y la biodiversidad existente en estos espacios.

Por si fuera poco, puntualiza, provoca efectos adversos a diferentes organismos tales como peces y de manera significativa, a agentes polinizadores como las abejas.  Un estudio de dinámica de poblaciones indicó una probable relación entre la toxicidad del herbicida glifosato y la reducción en las poblaciones de mariposa monarca, esto debido al impacto de este herbicida en las plantas de algodoncillo.

De acuerdo con información compilada por CERTIMEX, a partir de la evidencia de la presencia de glifosato no sólo en cuerpos de agua, sino también en fluidos humanos (orina, sangre, leche materna) es altamente probable que la cadena alimentaria sea una vía mediante la cual las personas pueden estar expuestas al glifosato.

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