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Dos nuevos sitios de Japón son declarados como SIPAM

Dos nuevos sitios de Japón han sido reconocidos formalmente como Sistemas importantes del patrimonio agrícola mundial (SIPAM).

Se trata de una zona de pesca continental y el sistema de cultivo de arroz asociado, situado en el mayor lago del país, así como un área de cultivo tradicional de frutas considerada la cuna del cultivo de uva japonés,

Ambos han sido designados por su forma única de emplear prácticas y conocimientos tradicionales manteniendo una biodiversidad y ecosistemas únicos durante una reunión del Grupo Asesor Científico de los SIPAM celebrada en Roma. De acuerdo con los criterios de selección, los sitios deben revestir una importancia mundial, tener valor como bien público, contribuir a la seguridad alimentaria, la seguridad de los medios de vida, la agrobiodiversidad, los sistemas de conocimiento, los valores sociales y la cultura, así como constituir paisajes extraordinarios.

El programa SIPAM, insignia de la FAO, que celebra este año su vigésimo aniversario, se considera una herramienta fundamental para promover la agricultura sostenible y revitalizar y desarrollar las características distintivas de las comunidades rurales.

Hasta la fecha se han incorporado 13 sitios de Japón a la lista de sistemas del patrimonio agrícola mundial. En la actualidad, la red mundial del patrimonio agrícola de la FAO abarca 67 sistemas de 22 países alrededor del mundo.

Pesca tradicional, agricultura y sistema social

El sistema integrado del lago Biwa y su entorno, situado cerca de Kyoto, antigua capital de Japón, se centra en la pesca continental tradicional surgida junto con el cultivo de arrozales, proporcionando lugares de reproducción seguros para el desove de los peces del lago. Los métodos de pesca tradicionales permiten la captura selectiva de solo la cantidad necesaria de peces del lago de un tamaño determinado. El sistema social de la zona permite a las organizaciones de pescadores conservar de forma autónoma los recursos lacustres. Este sistema cuenta con más de 1 000 años de historia e integra agricultura y pesca, además de seguir proporcionando un uso sostenible de los recursos en los sistemas de agua dulce situados en una zona donde la urbanización ha seguido su curso.

El lago Biwa acoge 47 especies autóctonas de peces, entre las cuales 16 especies endémicas. Los peces del lago, como el carpín redondo (carassius buergeri grandoculis), se han desplazado por los canales aguas arriba para reproducirse en los arrozales creados en los humedales bajos que rodean el lago. La población desarrolló varios métodos de pesca pasiva para capturar peces migratorios mientras trabajaba en sus campos, estableciendo un medio de subsistencia mixto agrícola y pesquero que mejoró su autosostenibilidad alimentaria.

El sistema ha afrontado distintos desafíos, como el aumento de la población, la urbanización, la modernización de la agricultura y el daño causado por especies de peces exóticas invasoras. Sin embargo, tras la década de 1970, no solo los pescadores, sino también los agricultores, los trabajadores forestales, los consumidores y otros actores diversos aunaron sus fuerzas para preservar el enfoque tradicional y transmitirlo a las generaciones futuras.

Zona de cultivo tradicional de frutas

La región de Kyoutou en la prefectura de Yamanashi se considera la cuna del cultivo de uva japonés. Las uvas se han cultivado allí durante al menos 800 años, pero muchas otras frutas de esta región cuentan también con una larga trayectoria, como por ejemplo melocotones, caquis, ume (albaricoques japoneses), peras Nashi, manzanas y castañas. La región ha desarrollado un sistema único de cultivo manual a lo largo de su extensa historia de cultivo de frutas.

La mayor parte de su terreno agrícola se halla en un cono aluvial con fuertes pendientes y ondulaciones. Las parcelas individuales tienden a ser pequeñas e irregulares en su forma, con varios tipos de suelo y otras condiciones. A lo largo de los siglos, los agricultores han aprendido a cultivar los árboles frutales que mejor se adaptan a la topografía local y su clima, además de desarrollar numerosas técnicas para garantizar una producción frutícola estable en parcelas pequeñas. Resulta especialmente importante el método local de cultivo de la uva, en que las vides, gruesas y dispersas, se colocan sobre espalderas de estilo Koshu, suspendidas a una altura suficiente para contrarrestar las condiciones húmedas.

La forma en que los pequeños agricultores familiares logran llevar una vida digna haciendo rentables pequeñas parcelas de tierra a través de minuciosas técnicas de gestión hacen de la zona un sistema agrícola único y excepcional de importancia mundial.

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