AgronegociosGalería principal

Preserva Xochimilco cultivo de Nochebuena; hay potencial para variedades nacionales

Hasta ocho meses del año productores de Xochimilco fertilizan, riegan, podan y cuidan sus plantas de Nochebuena para ofrecer a los consumidores una flor que adorne las celebraciones decembrinas. Aunque la especie que se cultiva en este territorio y otras regiones del país es desarrollada por empresas estadounidenses, alemanas y holandesas, las instituciones mexicanas de investigación han logrado crear una veintena de variedades con potencial de mercado, lo cual requiere inversión para alcanzar la fase comercial.

La producción nacional de Nochebuena es de 21 millones de plantas en una superficie de 320 hectáreas, siendo los principales estados productores Morelos, Michoacán, Ciudad de México, Puebla, Jalisco y Oaxaca.

En un recorrido realizado por imagenagropecuria.com a unidades de producción de Nochebuena en Xochimilco, en la Ciudad de México, productores y funcionarios de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) señalaron que la producción de esta flor se ha mantenido y que aunque el año pasado se retrasó la venta, para la presente temporada “pinta mejor”.  Esta flor de temporada es la que más se vende en México y en el mundo.

Rubí Sánchez García, jefa de distrito de Desarrollo Rural de la Sader en la capital del país, donde se reporta una producción de 3 millones de plantas en 27 hectáreas, platica que la Nochebuena es nativa de México, tiene su origen en Taxco, Guerrero, pero desde hace 200 años se llevaron la semilla a los Estados Unidos, donde fue mejorada en cuanto a condiciones, resistencia, tamaño y color y desde hace 100 años, “desafortunadamente”, los estadounidenses tienen la patente.

Sin embargo, destaca, como parte de la estrategia de la Sader, en coordinación de instituciones como la Universidad Autónoma Chapingo (UACh) y Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) se han desarrollado algunas variedades de Nochebuena y México tiene registradas 21, de las cuales 9 son de la UACh y 10 del INIFAP, mismas que constituyen un área de oportunidad para que los productores las conozcan y las puedan reproducir.

En Xochimilco aún no se cultivan estas variedades, pero estados como Morelos tiene una inscrita en el Catálogo Nacional de Variedades Vegetales del Servicio Nacional de Inspección y Certificación de Semillas (SNICS).

Sánchez García considera que falta el impulso financiero para que estas variedades puedan alcanzar los volúmenes requeridos para comercializarse y cubrir la demanda existente. Solo para la ciudad de México se necesitarían más de 3 millones de esquejes para esta producción.

En paralelo, añade, se debe trabajar para que el productor se familiarice con la tecnología desarrolladas por instituciones mexicanas y que observen las diferencias y ventajas que podrían tener, como el poder comprar esqueje más económico, en un momento dado.

La etapa de desarrollo de variedades ya está; falta brincar a la etapa comercial. Las variedades de INIFAP son bastante competitivas”, recalca.

De acuerdo con información de la Sader las denominaciones de Nochebuenas desarrolladas por la UACh son: Juan Pablo, Rehilete, Belén, Amanecer navideño, Estrella, Valsu, Corona, Tete y Marysia; las generadas por el INIFAP  son Rubí, Leticia, Alondra, Vicky, Paula, Naomi, Alhely, Beatriz, Juanita y Ximena

El potencial para este cultivo es enorme si se considera que el valor de la producción en territorio capitalino es de unos 200 millones de pesos (mdp) y que en todo el país es de 900 mdp por las 21 millones de plantas. Esto es el valor al productor, pero el de mercado es mayor.

Foto: Ernesto Perea

Para esta temporada el valor mínimo de una planta es 15 a 17 pesos, que es una flor de escritorio y de ahí aumenta dependiendo de pulgadas, hay algunas de 200 a 300 pesos y las  que se venden en macetones pueden costar de 500 a 1500 pesos.

Productores frente a los altibajos del mercado

Margarita Paz Camacho es fundadora del Vivero Xochitlán, inició hace más de 30 años en la floricultura y hoy junto con su esposo y dos hijos, además de unas cinco personas, trabajan en los 4 mil metros cuadrados, donde cultivan alrededor de 10 a 15 mil plantas en diferentes tamaños, que van de desde 3 pulgadas a 17 pulgadas en macetón.

En entrevista, detalla que el esqueje de tres pulgadas lo compran a unas empresas alemanas y americanas, que las desarrollan en el Estado de Morelos y que luego trasplantan. La flor más chica se siembra en primera quincena de mayo y la que va para macetón en el mes de marzo. Entre las variedades cultivadas, que son las de mayor demanda, están: Prestige, Freedom, Sonora white glitter, Ice punch, Da Vince, Monet o las blancas o doradas.

Rodeada de flores blancas, amarillas, moteadas o la roja tradicional, la productora recuerda que el origen del material vegetativo fue mexicano, pero empresas trasnacionales lo modificaron a nivel celular haciendo más colores y más variedades,

pero en sí, el origen de la Nochebuena es mexicano. Se registró en Estados Unidos y ahora hay alemanes y holandeses que las venden”.

México no ha podido desarrollar sus variedades, en Xochimilco hubo variedades nativas, pero ya no, “creo que porque estas trasnacionales las patentaron y nos dejaron fuera”

Durante el recorrido, Felipe Ponce Morales, quien trabaja en el Centros de Apoyo al Desarrollo Rural (CADER) 1 de la  delegación de Sader en la Ciudad de México, anota que los productores producen variedades mejoradas en relación con años anteriores, como la Nochebuena blanca en maceta de 8 pulgadas, la cual para alcanzar esa dimensión requiere de un trabajo de 8 meses.

El esqueje se trae de Estados Unidos ya mejorado, “aquí no tenemos la capacidad para poder trabajarlo”. El costo para sacar una variedad comercial “es altísimo”, por ejemplo, un esqueje ya enraizado cuesta de 6 a 8 pesos o hasta 12, según variedad y calidad.

Buenas expectativas para esta temporada

Margarita Paz platica que se ha mantenido la producción en Xochimilco, aunque ha sido un poco difícil en cuanto a economía, porque después de la guerra (Rusia-Ucrania) los insumos subieron mucho, los químicos se elevaron 100% o más, lo que son fertilizantes, fungicidas, insecticidas bactericidas, además de macetas y cubiertas plásticas. “Todo esto eleva mucho el costo de producción y nosotros al cliente final, solo le subimos algunos pesos; nada más”.

Al respecto, Rubí Sánchez comenta que se brinda capacitación a los productores en la elaboración de bioinsumos y que el año pasado para apoyarlos luego del Covid-19 se implementó el Proyecto estratégico de ornamentales, con el que se entregó un paquete tecnológico de insumos, con el objetivo de disminuir los costos de producción.

En los años de pandemia bajaron las ventas, pero “es una actividad muy noble, donde se recuperan 40 a 50% de gastos que se tienen”, apunta. Los productores sí estuvieron y vendieron a pie de parcela en su invernaderos.

Recuerda que durante la pandemia para este sector la efectación fue del 20% de la producción que no se desplazó en los mercados. Pero este año se espera sea bueno. La venta empieza en la segunda y primera semana de noviembre, pero este año termino cempasúchil y algunos productores ya estaban vendiendo Nochebuena. “Consideramos que será un año bueno para los productores y esperamos incluso superar los 3 millones”.

Durante la charla, Margarita Paz señala que sus clientes son mayoristas que llevan a puntos de ventas, mercados, locales o tianguis. La flor se llega a Hidalgo, Estado de México, Querétaro y Ciudad de México. “Antes se iba mucho al norte del país, pero desde que Michoacán cultiva muchos compradores se quedan en esa entidad, porque les queda más cerca”.

Su rentabilidad se ha reducido en forma variable. El año pasado se castigó el precio los últimos días de venta, “cuando el año es bueno terminamos el primero de diciembre, y el año pasado el 11 todavía teníamos un poco. Este año pinta para que vaya un poco mejor, porque la gente esta llevando para venta y sus hogares”.

Los productores y funcionarios de Sader invitaron al público en general a conocer el trabajo de los floricultores, quienes compran su esqueje y tienen un proceso muy fuerte, están nueve meses trabajando para ofrecer la Nochebuena en los siete mercados de la Ciudad de México o en otras entidades del país. Los compradores igual pueden asistir a pie de invernadero, “donde se garantiza que tendrán una flor resistente de aproximadamente dos meses de vida útil”.

Mostrar más

ERNESTO PEREA

Periodista especializado en temas agropecuarios y agroalimentarios. Premio Nacional de Periodismo y Divulgación Científica, otorgado por el CONACYT. En la actualidad director del portal web www.imagenagropecuaria.com Autor del libro Voces y vivencias del movimiento orgánico Ha colaborado con las revistas editadas por el Grupo Expansión. Ha sido consultor de la FAO. Brinda servicios de comunicación, información, análisis y consultoría para diversas empresas e instituciones. Correo electrónico: editor@imagenagropecuaria.com

Articulos Recientes

Back to top button