Financiamiento dirigido puede ayudar a evitar y prevenir crisis alimentaria

Durante la participación del director general de la FAO, QU Dongyu, en la Cumbre de las Naciones Unidas sobre Financiación para el Desarrollo, señaló que el financiamiento diseñado para que nuestros sistemas agroalimentarios sean más eficientes, más inclusivos, más resilientes y más sostenibles puede ayudar a prevenir y mitigar las crisis alimentarias y garantizar que la ayuda tan necesaria llegue a los más pobres del mundo.
Y recordó que el 80 % de las personas más pobres del mundo viven en zonas rurales y casi dos tercios participan en sistemas agroalimentarios. La pobreza rural y la inseguridad alimentaria están estrechamente vinculadas: según las últimas cifras de la FAO, alrededor de 733 millones de personas en todo el mundo padecían hambre en 2023. Qu enfatizó que el derecho a la alimentación es un derecho humano fundamental.
Los principales desafíos que impiden a los agricultores pobres y rurales acceder a la financiación incluyen los altos riesgos y costos involucrados, la falta de garantías, la baja rentabilidad, las bajas tasas de alfabetización y la falta de habilidades.
En este sentido, la FAO desempeña un papel fundamental al facilitar el acceso a servicios financieros formales para la población rural pobre y los agricultores, en particular colaborando con instituciones financieras internacionales para apoyar el establecimiento y el fortalecimiento de pequeñas formas de financiación a nivel comunitario. Estas iniciativas ayudan a los agricultores más pobres a acceder a una primera forma de financiación, en lugar de recibir apoyo mediante intervenciones sociales como los programas de transferencias de efectivo, afirmó el director general.
Promoción de modelos de financiación innovadores
Para los agricultores de bajos recursos que potencialmente podrían acceder a financiación, la FAO promueve la adopción de modelos de financiación innovadores, como seguros de cosechas, financiación para la agricultura climáticamente inteligente y financiación digital. Estos modelos están diseñados para reducir los riesgos de los prestamistas y hacer que la financiación sea más accesible para los pequeños agricultores, aseguró.
El acceso a la financiación también implica desarrollar capacidades y fortalecer las instituciones. Por ello, una parte importante de la labor de la FAO se centra en aumentar la alfabetización financiera en las comunidades rurales, educando a los agricultores y capacitándolos con conocimientos sobre herramientas y servicios financieros.
La FAO también promueve activamente las alianzas entre pequeños agricultores y el sector privado, incluyendo agroindustrias, bancos y otras instituciones financieras. Al conectar a los agricultores con compradores, mercados y servicios financieros, la FAO ayuda a crear cadenas de valor sostenibles y rentables que mejoran el acceso de los agricultores a la financiación. Sin embargo, se necesita más.
“Para una transformación verdaderamente inclusiva de los sistemas agroalimentarios, necesitamos políticas públicas integradas y específicas destinadas a eliminar las barreras y discriminaciones que impiden a los grupos marginados acceder a la financiación y facilitarles el acceso al mercado”, afirmó Qu.
Esto implica dirigir los flujos de capital hacia proyectos e iniciativas que tengan en cuenta las necesidades de estos grupos y que no agraven las desigualdades existentes. Las mujeres, por ejemplo, se ven más afectadas por la pobreza multidimensional que los hombres, y las disparidades de género se deben a desigualdades estructurales y normas sociales discriminatorias.
“Un panorama financiero más amplio, eficiente, equitativo e innovador para la transformación de los sistemas agroalimentarios es clave para abordar los desafíos globales más apremiantes, llegar a los más pobres y reducir el hambre y la desnutrición”, afirmó Qu.