Establo robotizado busca confort animal y reducir emisiones de metano
El CAETEC desarrolla innovaciones para el sector agropecuario en México

Podría describirse como un establo cibernético, donde mediante un sistema de tres robots interconectados se monitorea en forma individualizada qué comen los animales, a qué horas, tiempos de ordeña y volumen de litros que se obtienen. Además con herramientas tecnológicas innovadoras se miden las emisiones de metano que producen las vacas, donde los datos arrojan reducciones muy prometedoras que pueden ir de 30% al 60%.
Es un espacio sui generis, que forma parte del Campo AGRO Experimental del Tec de Monterrey (CAETEC), ubicado en Querétaro, que incluye un método de ordeña único en México, porque se trata de un sistema robotizado, donde la generación y sistematización de datos es clave para analizar y mejorar los procesos productivos de los establos, sobre todo pensando en la sostenibilidad y sustentabilidad del sistema.
Lo que nosotros hacemos es entrenar futuras generaciones, nos enfocamos en un tema de conocimiento, de entendimiento, cuestiones tan básicas como el confort animal, que pueda ser libre de recorrer, de comer, descansar y ser ordeñado en el momento que quiera, expresa a imagenagropecuaria.com el director del CAETEC, Arturo González de Cosío.
Eso es lo que hoy estamos transmitiendo a los productores de la región del Bajío y del sur y norte del país, que empiezan a cambiar la forma en que tienen que cuidar a los animales, su tipo de alimentación, la dinámica del ordeño que permite ver que lejos de los picos de lactancia que se obtienen en una unidad productiva regular, alcanzar mesetas que tienden a generar animales más longevos y eso se visualiza en ahorro de costos en el tiempo.
Refiere que aunque todavía no han logrado cuantificar cuántos años más puede ser productivo un animal bajo este sistema automatizado, el dato frío es que alcanzamos picos de lactancia antes de lo habitual, los cuales pueden mantenerse por mayor tiempo. Una vaca promedio estará viviendo poco más de tres partos y observamos que ya tenemos vacas de 9, 7, 6 o 5 partos. El sistema de ordeño se instaló hace ocho años y lleva operando apenas tres años, por lo que tenemos que ser pacientes porque todavía no vemos cumplir un periodo de tiempo completo bajo este sistema.
Respecto a la producción de leche por vaca, indica que en forma convencional el promedio es de 38-39 litros con 2.4-2.5 ordeños promedio por vaca. No estamos en los escenarios de un rancho regular que hace dos ordeños cada 12 horas o tres ordeños cada 8 horas, estamos en un punto intermedio.
En este establo automatizado hay equipos especializados con lo que se puede monitorear qué come el animal, cuánto y a qué horas, su estado nutricional, lo cual se cruza con la información del robot, que es muy puntual, y podemos obtener cantidad y calidad de leche. Las vacas se acercan a la línea de ordeña donde los brazos del robot colocan chupones para extraer la leche.
“Observamos la dieta de la vaca, su comportamiento productivo y eso esperamos que en menos de un chasquido se esté transfiriendo a los productores. Ahorita está en términos de pruebas de evaluación”.
Para el desarrollo de este establo existe una colaboración con Nestlé, que data de hace 50 años, cuando nació el CAETEC. En la actualidad se trabaja un proyecto de investigación relacionado con todo lo que tenga que ver con sostenibilidad, sustentabilidad en torno a la emisión de metano, al tema de carbono, donde se han alcanzado reducciones considerables.

Un punto clave es evaluar los cambios positivos en la dieta de las vacas, a partir de productos naturales que pueden mejorar la digestión del animal. Hay una relación detrás de la biota y microbiota propia del bovino, es decir, todo lo que hay dentro de su estómago, pero también la genética es determinante. Lo que observamos hoy es la estabilidad de estos ingredientes del alimento y en el tiempo mantenerla es el desafío más grande, porque esa biota puede volver a recuperarse o volver a retomar un rumbo o dirección contraria.
¿Cuánto tiempo tardará en madurar estas tecnologías para usarse en terreno, ya en campo y poder en un futuro masificarlo, incluso?
Creo que será muy rápido porque lo que observamos es que no son productos complejos en la dieta del animal, son productos naturales, no hay ciencia oscura detrás; más bien es el tema de un costo muy alto de la dieta, porque eso no viene en que se hace a través de forraje. Dentro de la industria lechera la dieta puede representar del 60% al 70% de los costos de producción.
En este sentido, Arturo González de Cosío considera que el gran desafío va a ser que la cadena alimentaria pague por esa sostenibilidad, esa sustentabilidad, tanto del productor como del planeta, por la preocupación de la emisión de gases de efecto invernadero al ambiente.
Ahí entraríamos a otros terrenos, subsidios y otro tipo de apoyos del gobierno o de las empresas.
Ya vendrá el desafío de cómo masificar. Son productos que ya pueden estar disponibles pero pueden tener un impacto importante sobre el costo de la dieta. Observamos que estos ingredientes no siempre estarían aportando en productividad, no precisamente estarían ligados a mayor cantidad de leche, pero sí a reducción de metano, a una conversión muy limpia de emisiones.
El director del CAETEC hace hincapié en que el sistema y su mantenimiento no es barato, es más caro que el de una sala promedio; empero hay dos beneficios muy importante para la universidad: la cantidad de datos que se van a estar generando, que no es comparable con una sala regular; y el segundo punto a favor es que el trato hacia los animales es individualizado.
Es cierto, la operación y el mantenimiento de un establo robotizado cuesta un poco más, pero si lo vas a regresar en la duración de la vida de los animales, pues eso es lo que abona al bolsillo del productor”.
Como parte de la expansión del conocimiento generado en este establo robotizado, el CAETEC recibe alumnos de toda la república, para lechería vienen desde Chihuahua, pero tenemos alumnos desde Ensenada (Baja California) y de Cancún (Quintana Roo). La lechería es muy distinta en Chihuahua, La Laguna, Jalisco, Querétaro, Guanajuato, o bien el sureste mexicano, señala Arturo González de Cosío.
“Observamos la dieta de la vaca, su comportamiento productivo y eso esperamos que en menos de un chasquido se esté transfiriendo a los productores. Ahorita está en términos de pruebas de evaluación”.


