El campo, gran perdedor de la reforma fiscal
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Detenido
A estas nuevas disposiciones fiscales –que se aplicarán a partir del próximo año– hay que sumar el aumento en otros insumos productivos como fertilizantes, gasolina, gas, electricidad y transporte.
Para los analistas sacar a este sector de un régimen diferenciado contradice el discurso oficial de favorecer al campo mexicano y muestra la visión no estratégica que se tiene de esta actividad, ya que la producción agrícola está expuesta a sufrir daños irreversibles ocasionados por huracanes, sequías, lluvias torrenciales o vaivenes de precio en el mercado internacional.
“Estamos concientes que somos perdedores en el tema de la reforma fiscal, porque vamos a pagar más”, acepta Jaime Yesaki Cavazos, presidente del Consejo Nacional Agropecuario (CNA).
El representante de la cúpula agroempresarial agrega: Nosotros estamos aportando una cuota, esperamos que ejecutivo aporte la suya, que es fiscalizar la elusión y la evasión fiscal, además de buscar la transferencia y eficiencia en el uso del gasto.
Jaime Yesaki considera que la reforma fiscal –que aplicará el IETU con una tasa de 16.5 por ciento en 2008– fue necesaria y “estamos concientes de que tenemos que pagar más, pero también de que necesitamos avanzar en la consecución, en la aprobación de las diferentes reformas que nos van a venir a dar competitividad y esa es parte de la tarea que no hemos hecho”.
El sector agropecuario gozaba de un descuento del 32 por ciento en el Impuesto Sobre la Renta (ISR), que aunque sigue vigente, pero ahora se tributará en el IETU. Los empresarios señalan que también les perjudicará el cobro de 2 por ciento en depósitos bancarios, ya que en el campo se hacen muchas operaciones en efectivo.
Yesaki expuso que los empresarios del campo han sostenido pláticas con funcionarios de Secretaría de Hacienda y legisladores, quienes hicieron el compromiso y ofrecimiento que habrá programas específicos para productores comerciales. Algunas propuestas del CNA para éstos están encaminadas a la promoción de productos en los mercados interno y externo, así como apoyar la investigación vinculada al sector agropecuario, que hoy esta desmantelada.
En las pláticas con las autoridades encargadas de la reforma fiscal se habló de que “lo ortodoxo es que paguemos y luego a través de apoyos nos devuelvan”. Sin embargo, los empresarios del sector no tienen claridad sobre cómo se canalizarán los apoyos al sector y aún quedan muchas dudas.
Jaime Yesaki expone que la nueva carga fiscal se suma al aumento de los costos de producción, como el de la gasolina, pero tenemos que medirle y vigilar que no se suban los precios indiscriminadamente. En el caso de la gasolina, por ejemplo, se habla de un 5 por ciento de aumento, pero en un periodo de 18 meses, por eso habría que revisar el costo de la logística ,que es de 10 a 14 por ciento y cuál es el impacto real.
“Si acumulamos todos los elementos –agrega– que hay en el ambiente habrá muchos vivos que quieran aplicar esos porcentajes al valor total de los productos; eso tiene que vigilar el gobierno y los últimos consumidores; que no se abuse”.
El presidente del CNA comentó que pollo, huevo, pavo carne de res, cerdo y leche, algunos de ellos siguen con precios muy bajos y esos tendrán que aumentar.
Pollo de EU sin IETU|
Jaime Crivelli, presidente de la Unión Nacional de Avicultores (UNA) enfatiza que con la reforma fiscal es seguro que vamos a tener aumento de costos, más no de precio de venta.
Las autoridades dicen que nos van a cobrar los impuestos y que después nos van a dar apoyos, “eso lo veo muy complicado, primero te quitan y luego te dicen que te van a dar; no sabemos como van a ser ese tipo de apoyo”
Las piernas y muslos que ingresen a partir del 1º de enero de 2008 procedentes de Estados Unidos no tienen IETU y no tienen ningún impuesto, ahí tenemos una desventaja, subraya Crivelli.
El dirigente de los avicultores anota que el sector agropecuario siempre había tenido el régimen fiscal diferenciado, como en todo el mundo, ya que no es lo mismo la producción agrícola que hacer turismo, tener un hotel, vender coches o licores o realizar alguna otra actividad industrial. “Acá los animales se pueden morir, depende mucho de las condiciones del tiempo, se mueren de frío, se mueren de calor, cuando no tenemos agua, cuando se inunda; los demás sectores no tienen estas exposiciones”.
Crivelli se pregunta: “¿Y si la gente tiene ingresos va a tener que pagar impuestos por los ingresos que tenga, aunque sean raquíticos y no se generen utilidades?”
En descarga de la reforma fiscal dijo que lo único bueno que veo es la reducción inmediata de las inversiones.
Por su parte, el senador Heladio Ramírez López, de la fracción campesina priista, considera que el incremento del 5.5 por ciento a la gasolina, aunque sea gradual en un periodo de 18 meses significa “subir los costos de vida y de producción a por lo menos el 60 por ciento de los campesinos de México”.
Por ejemplo, indica, los productores de frijol utilizan en promedio 204 litros de diesel por hectárea en cada ciclo agrícola, por lo que el incremento del 5.5 por ciento equivale a 73.44 pesos por hectárea. En 2 millones 100 hectáreas que se siembran en el país, el aumento equivale a 154 millones de pesos en los costos de producción.
Promesas gravadas
Apenas el pasado 28 de agosto del presente año, el secretario de Hacienda y Crédito Público, Agustín Cartens, expresó que en las negociaciones de la reforma hacendaria se cuidó que las modificaciones en la estructura tributaria “de ninguna manera afecten negativamente a los pequeños productores rurales”.
Durante la clausura del Congreso Nacional de la Confederación Nacional Campesina (CNC) , el funcionario federal mencionó que para la dependencia que encabeza junto con todas las fuerzas políticas representadas en el Congreso de la Unión, “uno de los consensos más sólidos en la reforma hacendaria ha sido que para el sector primario se mantengan las deducciones que actualmente otorga la ley para no afectar la economía de los productores de escasos recursos. Tengan la seguridad, por tanto, de que esta reforma a la Hacienda Pública, en cualquier escenario, sólo arrojará beneficios para los pequeños productores del campo”.
Contrario a este discurso, días después se dio a conocer que se sacaba del régimen diferenciado al sector agropecuario y que en el presupuesto para el campo hay una reducción del 3.6 por ciento en la propuesta de las autoridades hacendarias.



