El hambre del mundo problema de ingresos
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Detenido
Las llamadas políticas de estabilización aplicadas por los gobiernos en turno durante las últimas décadas, han provocado un descenso en el ingreso real de numerosos sectores de la población de México y países en desarrollo, que se ha traducido en una reducción al acceso de alimentos, señaló Jorge Calderón Salazar, profesor de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Durante el Seminario de Economía Agrícola 2008, que realizó el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM (IIEc), Calderón Salazar aseguró que el hambre que tiende a afectar a una capa creciente de la población mundial no sólo se debe a la escasez y disponibilidad de alimentos, sino a la insuficiencia de ingresos de la población y al elevado nivel de desempleo.
Recordó que en el mundo han existido tres experiencias internacionales de crisis alimentaria grave (India 1943, Etiopía 1973 y Bangladesh 1974), que provocaron la muerte por hambre de millones de personas pese a la existencia y disponibilidad de alimentos en el mercado, y es que -dijo- fue el factor ingreso y precio lo que provocó esa situación.
Al respecto, Ernesto Ladrón, miembro de la Unión Nacional de Organizaciones Regionales Campesinas Autónomas (UNORCA) coincidió en que “el asunto de la crisis alimentaria es un problema que no se debe a la falta de alimentos, ni a la escasez, ni a la baja productividad, ni a los problemas climatológicos; es un problema que se debe fundamentalmente a la mala distribución y la falta de acceso a bienes básicos “.
Dependencia alimentaria y subejercicio
De acuerdo con el economista Calderón Salazar, la vulnerabilidad estratégica en materia alimentaria de nuestro país –más del 30 por ciento del consumo nacional de alimentos es abastecido por importaciones, principalmente de Estados Unidos– hace que los incrementos de precios internacionales de los últimos meses tengan un impacto negativo directo en nuestra situación alimentaria.
Y es que aseguró que con la política de ajuste estructural efectuada en México durante los últimos 25 años, se redujo la intervención del Estado en las actividades productivas y se dio una apertura comercial externa que derivó en una dinámica de ruptura en la capacidad de la agricultura mexicana para abastecer a la población nacional.
Por ello, consideró que la política alternativa para nuestro país debe estar vinculada a cambios en la política macro; a estímulos en el ingreso y el empleo además de incentivar la producción agrícola interna, pero antes –dijo- debe resolverse el problema clave del subejercicio presupuestal que existe en el campo.



