Programas aislados, resultan paliativos para el agro mexicano
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Detenido
El especialista reconoció que en el sector rural mexicano existen programas que tienen muchos méritos, muy buenas intenciones y algunos logros. Sin embargo, subrayó, el desafío es tan grande que no puede plantearse sólo con las capacidades de programas y proyectos aislados. Añadió que para que este esfuerzo sea masivo se requiere de una estrategia de desarrollo territorial, donde los proyectos formen parte de encadenamiento productivo, clúster, y logren sinergias con otras iniciativas productivas públicas y privadas.
Al ser cuestionado en el sentido de si en general pondría todos los programas que se aplican al medio rural mexicano como paliativos, respondió: “siguen siendo paliativos; no el contenido de los programas que están orientados a crear capacidades, pero en una parte muy pequeña de la población; y eso en conjunto, es un paliativo”. No son una solución para la problemática ni de los núcleos agrarios ni de las regiones.
Para el caso de México, la dificultad es que “no existe realmente una visión de largo plazo que este alimentando las decisiones de todos los agentes públicos y privados. Existe un presupuesto anual donde cada quien trata de usarlo de la mejor manera, pero siempre resulta insuficiente porque son acciones muy reducidas para el tamaño del desafío”.
En entrevista con Imagen Agropecuaria, luego de presentar los resultados de las evaluaciones de la FAO a los programas FORMAR y Joven Emprendedor de la SRA, Luis Gómez expuso que es fundamental tener una política de Estado, de largo plazo, que este consensuada y que descanse en una alianza público- privada donde todos sepan hacia donde van y qué sacrificios hacer y porqué vale la pena.
México no está caminando en ese sentido. “Es una decisión que hay que tomar, hasta ahora ni el gobierno federal ha logrado hacerlo ni en el Congreso se han podido impulsar. Hay muchas cosas que se están postergando en México, muchas reformas fundamentales que nos están frenando”.
Antes en su exposición, al referirse a los programas FORMAR y Joven Emprendedor anotó que éstos no son paliativos, sino están orientados a la creación de capacidades, donde se procura dar condiciones que modifiquen las causas de la pobreza y dar origen a un desarrollo autónomo. Hay logros importantes en los indicadores, cambio en el ingreso de los productores, resultados de rentabilidad y permanencia de las empresas.
Matizó que al mismo tiempo que hay estos indicadores positivos, en las condiciones objetivas de la mayoría de proyectos aislados del medio rural mexicano, las posibilidades de éxito de los recursos que se han canalizado no son muy altas, son difíciles. Explicó que un proyecto aislado, por más que este arropado con una buena estrategia de un programa, si está en un medio de marginación, con costos muy elevados de transición, dificultades de financiamiento y de mercado, es complicado que pueda tener éxito permanente o continúo.
Tras insistir en la necesidad de ampliar la visión de política para el sector rural, subrayó que “ningún programa sólo, puede asegurar el éxito de proyectos aislados”.
Gómez Oliver consideró necesario profundizar en que no sólo está la necesidad que debe orientar la asignación del apoyo, sino las necesidades de la integridad social, capacidad y potencial productivo. Además, no sólo pensar en producir, sino en competir, negociar, administrar y tener una gestión eficiente en el ámbito comercial. La capacitación no sólo debe ser para aprender a producir, debe ser para aprender a manejar un negocio como tal.
Remarcó que es importante tener una visión de política más amplia, donde los programas puedan tener más sinergias, los proyectos puedan formar parte de encadenamientos productivos y exista capacidad de usar el conjunto de capacidades que tiene un núcleo productivo para actividades agropecuarias y no agropecuarias para tener mayor desarrollo.



