Temporal de lluvias generó efectos positivos para agricultura
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La temporada de lluvias y ciclones terminó formalmente y dejó un balance positivo, porque recargó acuíferos y las presas del país, lo que garantiza el abasto de agua en el sistema Cutzamala por 14 meses y medio, informó el director general de la Conagua, José Luis Luege Tamargo.
El funcionario añadió que las presas se encuentran al 90 por ciento de su capacidad y los suelos tienen un alto nivel de humedad, lo cual es propicio para la siembra, al grado que se podrá evitar el primer periodo de riego agrícola.
La Conagua estima que para el invierno de 2010 se registrarán 50 frentes fríos, de los cuales ya llevamos diez y padecemos el onceavo, que comenzó el 29 de noviembre. Prevé que no recrudecerá tanto el frío como en otros años, y que las regiones centro, del bajío y las sierras son donde se sentirá con mayor intensidad el descenso en la temperatura.
En el caso del Distrito Federal se registraron, del primero de enero a noviembre del presente año, 676 milímetros de lluvia, 21 por ciento menos de la media normal estimada. No obstante, el 2010 fue el segundo año más lluvioso de las últimas 7 décadas, con 30 por ciento por encima de la media histórica nacional.
Esto se debió, en gran medida, a que durante los meses de enero y febrero se presentó el fenómeno “El Niño”, que trajo un buen porcentaje de humedad del océano Pacifico y esto derivó en lluvias intensas. En los meses de julio y agosto el fenómeno de “La Niña” ocasionó fuertes precipitaciones, principalmente en la región sur del país.
Durante esta temporada de ciclones, sólo se registraron siete meteoros en el Pacífico, que representa el periodo más inactivo desde 1966. En el océano Atlántico la actividad fue más intensa con 19 ciclones con nombre, apenas atrás de 2005, donde se registraron 27.
En el año golpearon de manera directa el territorio nacional los huracanes Alex y Karl. El primero afectó de manera significativa al estado de Nuevo León, y el segundo causó estragos en varias partes de Veracruz, donde se perdieron un buen porcentaje de cultivos.
Además hay que lamentar las pérdidas materiales y humanas que padeció el país a causa de las intensas lluvias, en las regiones norte y sureste.
Luege Tamargo resaltó que si se desarrolla un plan estratégico de reordenamiento de los asentamientos humanos y proyectos de infraestructura hidráulica se pueden evitar la pérdida de vidas y recursos materiales. Agregó que debemos adoptar medidas de adaptación al cambio climático, porque lo atípico de este temporal de precipitaciones es producto del calentamiento global.
“La intensidad de las lluvias es el veneno de los sistemas de drenaje,” porque la cantidad de agua supera la capacidad de operación y desazolve, sobretodo en la cuenca del Valle de México, donde ya no se le puede extraer el agua por los severos problemas de hundimientos que presenta, explicó el titular de la Conagua.
Para la prevención de afectaciones causadas por fenómenos naturales se presupuestaron 50 mil millones de pesos para la conformación del Fondo de Reconstrucción y Prevención. El 40 por ciento será destinado a demarcaciones que sufrieron daños en 2010; otro 40 es para el Fondo de reconstrucción y 20 por ciento restante se asignará a un seguro de pérdidas.



