Medio Ambiente

Agricultura de alta tecnificación insostenible: Sarukhán

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La conversión de ecosistemas en superficies cultivables propicia la desaparición de especies animales y vegetales, descompensa el equilibrio biológico, por lo que hoy existen en el mundo más de cien zonas marinas muertas provocadas por la agricultura y los desechos de la actividad industrial, advierte.

La implementación de fertilizantes y pesticidas en los suelos se escurren a través de los ríos y mantos acuíferos que desembocan en mares y océanos, ahí provocan la generación excesiva de fitoplanctón y algas verdes, que al descomponerse absorben el oxígeno y transforman  esas superficies en desiertos marinos, son lugares muertos, explica.

Durante su participación en el Foro de expectativas del sector agroalimentario y pesquero, del Sistema de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP), recordó que en el año 2050 el mundo requerirá producir el doble de los alimentos que el día de hoy, pero sin aumentar el uso de nutrientes químicos, de pesticidas y  de superficie.

Por ello, se tienen que incrementar los rendimientos pero de manera sustentable, con el menor costo ecológico posible, de lo contrario las concentraciones de Dióxido de Carbono y de gases de efecto invernadero en la atmósfera provocarán incrementos en la temperatura del planeta y se derretirán los glaciares. Padeceremos eventos climatológicos más extremos.

Para ejemplificar la fragilidad de nuestro planeta, el experto explica que la parte donde se origina el clima es una capa de apenas 80 kilómetros, una parte de la Tierra muy pequeña, equiparable a sumergir una naranja en una cubeta con agua y sacarla, el residuo de humedad en la cascara representaría la atmósfera.

Una de las alternativas para alcanzar la seguridad alimentaria sin deteriorar los ecosistemas es hacer más eficiente y equitativo el reparto de la comida, porque se desperdicia un tercio de los alimentos que se producen a nivel mundial, destaca el doctor José Sarukhán, ex rector de la Universidad Nacional Autónoma de México y actual coordinador nacional de la Comisión nacional para el conocimiento y uso de la Biodiversidad (Conabio).

Los campos de cultivo deben sustituirse por sistemas ecológicos para la producción, con una diversificación de cultivos que no alteren los ecosistemas y permitan el desarrollo de los ciclos naturales y fomenten la sustentabilidad.

Hay que privilegiar el uso de materiales orgánicos para nutrir los suelos y los cultivos. También se debe apostar por la producción forestal que permita la retención de humedad y recarga de acuíferos.

El doctor subraya que es falsa la idea de que la agricultura es un proceso productivo auto corregible mediante las fuerzas del mercado; se deben tomar medidas de inmediato, como la internalización de los altos costos ambientales del desarrollo productivo.

Asimismo, regular el crecimiento poblacional a nivel mundial es importante, por los costos que representan en todos sentidos la manutención y desarrollo de una persona. Hace dos años se esperaba que en México hubiese cien millones de habitantes; y el censo reveló que son 113 millones.

Se tiene que desarrollar en los tomadores de decisiones y en la población en general, la adaptación de la nueva ética del desarrollo sustentable, de la preservación medioambiental, asevera Sarukhán Kermez.

Por su parte, el doctor Antonio Yúnes-Naude, director del Centro de estudios económicos y del Colegio de México, señala que en los próximos años viviremos en la incertidumbre de los mercados de alimentos, a causa de los efectos del cambio climático, porque la oferta de algunos productos podría ser limitada y el acceso a ellos, cada vez más difícil.

Agrega que de seguir con los esquemas de producción con los que contamos hoy en día, incrementar los rendimientos para abastecer las necesidades alimentarias sería sumamente costos. Las enormes desigualdades que existen entre los productores de menor y mayor escala en México dificultan aún más garantizar la seguridad alimentaria en el futuro.

Se deben hacer políticas públicas que tomen en cuenta la heterogeneidad productiva de las regiones y tipos de campesinos de todo el país, porque sus necesidades son distintas. Tampoco hay dejar de vigilar el contexto macroeconómico y los efectos del cambio climático.

Para hacer más eficiente la agricultura nacional es necesario promover la investigación y la incorporación de las nuevas tecnologías, junto con la promoción del uso de recursos renovables de manera sustentable.

Subraya que los programas gubernamentales de apoyo a los productores no han funcionado, porque benefician a los más grandes, esas condiciones son sumamente inequitativas. Hay que focalizar mejor los recursos con base en la investigación y mejor conocimiento de las condiciones productivas del país.

Los productores también tienen que poner de su parte, deben procurar su integración en organizaciones que les permitan comercializar de mejor forma sus productos y acceder a las innovaciones tecnológicas, asegura el doctor Yúnes-Naude, también coordinador del Programa de estudios sobre el cambio económico y la sustentabilidad del agro mexicano.

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