Compiten maíces amarillos de INIFAP con híbridos de trasnacionales

Compiten maíces amarillos de INIFAP con híbridos de trasnacionales

369

INIFAP 2Alcanzan hasta 12 toneladas y tienen menor costo.

El Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) ha desarrollado maíces amarillos que pueden alcanzar una productividad de 10 a 12 toneladas por hectárea, con buena precipitación, los cuales en entidades como Sinaloa compiten con cualquier híbrido de las empresas trasnacionales, en calidad y rendimiento, afirmó el director general de la institución, Luis Fernando Flores Lui.

Durante una charla con www.imagenagropecuaria.com, el doctor expuso que la diferencia entre ambos productos es que un bulto de semilla de 20 kilos para una hectárea de estas compañías cuesta 3 mil pesos y el mismo volumen de tecnología del INIFAP, mil pesos.

México –subrayó– tiene un gran potencial para producir maíz amarillo. Hoy existe un programa de Sagarpa para fomentar la producción de semillas de calidad de maíces amarillos con empresas mexicanas, para que estas reciban nuestros materiales para multiplicación y venta.

En Jalisco, Sinaloa y la región del Bajío, las empresas mexicanas de semillas utilizan mucho las variedades del INIFAP, no obstante nuestra participación en el mercado es del 15 por ciento –unas 200 mil hectáreas– y quisiéramos tener más proporción en ese mercado, detalla el funcionario federal.

Flores Lui aseguró que hoy el programa más importante de producción de semilla de maìz amarillo lo tiene la dependencia que encabeza, con un fuerte impacto en Jalisco y el Estado de México.

Recordó que México tiene un déficit de entre ocho y 10 millones de toneladas de maíz amarillo y cuesta mucho importarlas, básicamente de Estados Unidos.

Los maíces amarillos que desarrolla la institución son híbridos y variedades, tanto para la industria de alimentación humana como animal,

El cambio climático obliga a que estas tecnologías sean probadas bajo condiciones de sequía, tanto blancos como amarillo. Buscamos ciclos más cortos para tolerar condiciones adversas de humedad en el suelo. Esto nos permite probarlas aun en condiciones de poca lluvia, apuntó Luis Fernando Flores.

El director general del INIFAP explicó que los maíces amarillos son materiales de ciclos intermedios (120-125 días), que el productor prefiere ante el cambio climático, particularmente en entidades como Jalisco, Sinaloa, Bajío, Nayarit y Puebla, donde hay condiciones de temperatura favorables, pero con algunas variables climáticas. En lugares fríos Tlaxcala, Hidalgo, Chihuahua, ahí el agricultor busca semilla de ciclo corto (110 días).

Al referirse a los factores que han limitado la siembra de maíces amarillos,  comentó que en los mercados internacionales el maíz amarillo tiene menor precio que el blanco. Otra limitante es la disponibilidad de semilla, por lo que INIFAP se está aplicando a producir más semilla para la empresas semilleras, ya que la dependencia no vende directamente a los productores, sino que hace alianzas con dichas firmas, quienes están entusiasmadas y tienen voluntad, pero no pueden sobreofertar el mercado y quieren producir lo que se vende. Otro factor para poder consolidarla es la publicidad.

El año pasado, aludió, en el Valle de Guadiana, Durango, tuvimos una buena producción de maíz amarillo, debido a que hubo buenos estímulos en la semilla y la comercialización, de tal modo que fuera competitivo respecto al grano blanco.

Apoyo al centro y sur-sureste

En las zonas centro y sur-sureste del país estamos trabajando con materiales de selección criolla, los cuales aunque son desarrollados por INIFAP, éste no se puede atribuir el derecho de obtentor, expone Flores Luis.

Los pequeños productores no aceptan muy bien los híbridos, por cultura, por tener pequeña superficie o ser de autoconsumo. Pero ellos sí quieren mejorar su productividad con materiales criollos, lo cual se ha logrado y se ha acortado el ciclo para defendernos de la sequía. El rendimiento se puede mejorar hasta 20 por ciento y pasar de cuatro a cinco toneladas por hectárea.

El director general del INIFAP resaltó que la dependencia tiene un programa de investigación de maíz, donde además de trabajar con maíces blancos, lo hace con amarillos o de color, que tienen usos específicos, ya sean tortillas, frituras, harinas, tamales.

Otro desarrollo tecnológico que se realizan es con maíces con alto contenido de aceite, que pueden funcionar como oleaginosas, porque tienen más del 8 por ciento de contenido de aceite en un grano.

La dependencia tampoco ha abandonado del todo la línea de maíces de alta calidad de proteína o QPM. En Guerrero, Oaxaca y Chiapas se intenta continuar con estos materiales. No obstante, Flores Lui expresó que en lo personal piensa que si el QPM por ser blando no le atrae a los habitantes de ciertas regiones, no tendría tanta aceptación, no lo van a consumir ni producir; no obstante sus bondades nutricionales.

Nueva Ley de Ciencia y Tecnología

Por otra parte, el director del INIFAP se refirió a la nueva Ley de Ciencia y Tecnología –que se encuentra en proceso de consulta– permite una amplia gama de posibilidades, hacer asociaciones, consorcios para hacer convenios, sociedades, para hacer negocios con las empresas, alianzas públicos privadas, lo cual antes no se permitía.

Si esto prospera, agrega, podremos captar recursos y de motivar la difusión de los resultados de las investigaciones.

Hoy, anota Luis Fernando Flores, en algunas regiones del país se pagan regalías por uso de variedades de INIFAP, pero en otros no existe esa cultura, porque persiste la controversia de cómo van a hacer negocio con un bien público, porque estas semillas y variedades fueron desarrolladas con recursos públicos, fiscales, del Estado.

La Ley salió el año pasado y estamos enviando nuestro punto de vista en el proceso de consulta. A nosotros nos conviene empezar a hacer alianzas y tener derecho a tener regalías. Incluso la ley dice que si un investigador quiere formar una sociedad civil o cualquier forma de empresa para llevar ese conocimiento a un aprovechamiento comercial lo puede hacer; antes eso era imposible. Con esto cualquier investigador puede poner su propia empresa y negociar con INIFAP las regalías, señaló el director general de la institución.